Fotografía por Luis Vera para Oxfam.

Derecho a la alimentación

Regina Kretschmer, antropóloga e investigadora social, describe la problemática de la producción de alimentos en Paraguay y los pasos necesarios para garantizar el derecho a la alimentación. 

Garantizar el acceso a la tierra

Por Regina Kretschmer

Los problemas

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció que la alimentación es un derecho humano fundamental, que obliga a los Estados y a la sociedad en general a crear las condiciones para que todos y todas accedan a alimentos adecuados. En Paraguay, mientras en el 2010 se exportaron granos y cereales que podrían alimentar a 50 millones de personas, el hambre afecta al 25,5% de la población.

A criterio de Regina Kretschmer, en el país se observan dos problemas fundamentales en cuanto al derecho a la alimentación. Uno es la concentración de la tierra, que está en constante aumento por la expansión del capitalismo agrario, muy relacionada al modelo agroalimentario internacional. De acuerdo con la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos, el 2,6 % de los propietarios concentran el 85,5% de las tierras, mientras que el 91,4 % de la población campesina –con propiedades de hasta 20 hectáreas- dispone del 6% de la superficie agrícola.

El otro problema está dado por el sistema agroalimentario internacional, que exige destinar cada vez más tierras a la producción de alimentos para el mercado global.

Sus causas

Las causas de estos problemas las encontramos, por un lado, en la demanda creciente de alimentos y de insumos para agrocombustibles. Y por otro lado, se registra un mayor consumo de carne en los países industrializados y en los países emergentes, como China. Hay datos que señalan que, debido al mayor consumo de carne, estos países también demandan cada vez más soja como forraje para alimentar al ganado, por ejemplo Alemania.

Esos procesos internacionales destruyen la pequeña agricultura campesina no solamente en América Latina, sino también en Europa. Porque hay una política globalizada que afecta tanto a los campesinos del sur como a los del norte, puesto que apunta a una alimentación fundamentalmente basada en forraje, en soja.

Las soluciones

Garantizar el derecho a la alimentación significa garantizar a los grupos sociales y culturales ‒a los pueblos indígenas y campesinos en general‒ el acceso a la tierra, la permanencia en la tierra y la producción de alimentos, tanto para el autoconsumo como para la producción de alimentos a nivel nacional. Esto, en última instancia, significa devolverle al campesinado su rol tradicional histórico de siglos, que es producir alimentos para la población nacional e internacional. Pero no producir soja para las vacas o caña de azúcar para el etanol de los tanques de combustible de Europa, sino insistir en el modelo de producción que tiene como primer objetivo garantizar la alimentación de toda la población.

Oxfam en Paraguay