Mujeres indígenas proponen y exigen

Mujeres indígenas de Bolivia, Brasil, Argentina y Paraguay protagonizaron el Encuentro Transfronterizo de Mujeres Indígenas del Gran Chaco Americano los días 6, 7 y 8 de octubre, reunidas en Asunción y Filadelfia.

Mujeres  indígenas del Gran Chaco reclamaron derecho al territorio y paridad en el protagonismo político

Bajo los ejes “Cuidados, desarrollo y miti miti” –miti miti es el nombre que las mujeres indígenas asignaron a la paridad democrática- se realizó el encuentro transfronterizo, organizado por Mujeres Indígenas del Paraguay (MIPY) junto al Centro de Documentación y Estudios (CDE) y la Articulación Feminista Marcosur, con el apoyo de la Unión Europea, el Fondo de Igualdad de Género de ONU Mujeres, las oficinas de ONU Mujeres en Paraguay y Bolivia, y Oxfam. Compartimos la declaración final del evento.

Declaración del Encuentro Transfronterizo de Mujeres Indígenas del Gran Chaco Americano

Mujeres indígenas de los pueblos Ayoreo, Chamacoco, Clan Kuchingi Ache , Enlhet Norte, Enxet Sur, Guana, Guaraní Ñandeva, Guaraní Occidental, Ishir Ybytoso, Mbya Guaraní, Nivaclé, Qom, Wichi, Weenhayek, Xavante, en Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, reunidas los días 6, 7 y 8 de octubre en Asunción y Filadelfia, Territorio Enlhet, Chaco Paraguayo.

DECIMOS:

Que nuestros territorios ancestrales han sido y continúan amenazados, son destruídos con la deforestación, el envenenamiento de la tierra y el agua con los agrotóxicos, la modificación de su clima y de su biodiversidad, la expansión del cultivo de la soja, la crianza de ganado y el avance del narcotráfico.

Nos despojan violentamente de nuestras tierras, nos expulsan de ellas para venderlas a empresas, en ocasiones con nosotras y nosotros dentro, y luego nos prohíben ingresar a buscar nuestros alimentos, queman nuestros sitios sagrados y nos desalojan de nuestros propios territorios ancestrales. Cuando nos sacan el territorio, nos sacan la vida. Siguen cometiendo genocidio, etnocidio y ecocidio contra nuestros pueblos.

Decimos también que somos cuidadoras en las familias y de la naturaleza. Y que ese cuidado tiene que ser reconocido. Además, tenemos derecho a ser cuidadas y que los Estados se hagan responsables del cuidado.

Que se debe fortalecer nuestra participación plena y efectiva en la toma de decisiones, desde el conocimiento de nuestros ancestros, en nuestras comunidades y en nuestros territorios, porque sabemos pensar, tenemos conocimientos, sabemos lo que necesitamos. Esa participación debe ser equitativa e igualitaria, por eso es necesario el Miti-Miti.

EXIGIMOS:

Que se respete, garantice y asegure la exigibilidad de la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, ratificadas por los Estados en los que vivimos, así como el convenio 169, el Convenio sobre Diversidad Biológica, las declaraciones de El Cairo, Beijing , sobre la propiedad intelectual de los pueblos indígenas , las Convenciones de Belém do Pará, Cedaw, del Niño, la Declaración Universal de los Derechos del Agua, la Declaración de principios sobre la libertad de expresión, el derecho de Consentimiento Libre Previo e Informado –CLPI-, así como las declaraciones de las reuniones regionales de las Ministras de la Mujer, entre otras declaraciones e instrumentos de derechos humanos y de las mujeres.

La restitución de nuestras tierras y territorios y de nuestros sitios sagrados.

La no criminalización a los movimientos sociales, a las defensoras y defensores de derechos humanos, líderes y liderezas, y específicamente a los pueblos y liderazgos indígenas.

Que el gobierno boliviano en sus diferentes poderes de Estado y niveles de gobierno garantice el ejercicio pleno de la Autonomía Guaraní Charagua Iyambae y de las naciones y pueblos indígenas de toda Bolivia.

Que se apruebe la ley de paridad que se encuentra en el parlamento paraguayo para que también las mujeres indígenas podamos participar miti-miti en las decisiones de nuestras comunidades y territorios.

PROPONEMOS:

Que se efectivicen indicadores adecuados y pertinentes para los Objetivos de Desarrollo Sostenible con la plena participación de los pueblos indígenas y de las mujeres indígenas, para que ninguna de nuestras hermanas quede atrás.

Seguir aportando a los países desde nuestras sabiduarias ancestrales y continuar resguardando nuestros sitios sagrados y la vida.

Que el estado se responsabilice y garantice los cuidados de todas las personas, de la tierra y de la naturaleza.

Que se garantice el derecho a manifestarse, la libertad de expresión y de pensamiento de las organizaciones sociales y de los líderes y liderezas indígenas así como la eliminación del cerco mediático contra los pueblos indígenas.

Que se respete el patrimonio tangible e intangible de los pueblos indígenas, y que se garantice el trabajo artístico y artesanal.

Que se respete, garantice y asegure las constituciones y marcos jurídicos de los países en los que estamos, que los tres poderes de los Estados (judicial, legislativo, ejecutivo) efectivicen nuestros derechos humanos a través de políticas públicas en salud, salud sexual y reproductiva, alimentación, educación, medioambiente y todos los derechos sociales y culturales y ambientales (DESCA).

Que se conozcan las directrices voluntarias de la tierra y la pesca artesanal porque desde esos espacios cuidamos el medio ambiente.

REPUDIAMOS:

Todas las violencias sociales, institucionales y directas hacia las mujeres, que incluyen feminicidios y todo tipo de xenofobía, discriminación, racismo en cualquiera de sus expresiones y la inacción jurídica ante la denuncia de estas violencias, especialmentede la violencia contra las mujeres indígenas y la niñez.

Los desalojos de los pueblos indígenas, tales como los realizados recientemente contra la comunidad indígena Sauce del pueblo Ava Guaraní, en el distrito de Minga Porâ – Alto Paraná, Paraguay, y en Santiago del Estero, en la Argentina, contra la comunidad Iacu Chiri -Bajo Hondo por parte de la empresa Manaos. También rechazamos que impidan la supervivencia de las comunidades indígenas como sucede en Syracua, donde han encerrado a una comunidad Guaraní Ñandeva y le han prohibido entrar a sus propios territorios para buscar alimentos.

Además, repudiamos la violencia contra nuestras hermanas campesinas; nos duele Guahory y el sufrimiento de las mujeres que están defendiendo su comunidad; demandamos que termine la persecución hacia las comunidades campesinas que también luchan por un pedazo de tierra donde cultivar y vivir.

Asimismo repudiamos la tortura a los jóvenes comunicadores de Garganta Poderosa en Argentina y la política de violación de derechos humanos del gobierno argentino actual.

El crimen sistemático contra las mujeres indígenas en México y la ausencia de paz en Colombia.

Las acciones de falsa democracia del gobierno de Temer en Brasil, que constituyen retrocesos a la institucionalidad democrática y a los derechos humanos, donde uno de los sectores más afectados somos los pueblos indígenas que defendemos los procesos de demarcación y recuperación de tierras y territorios indígenas.

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Fuente: Fanpage del Centro de Documentación y Estudios (CDE)

Oxfam en Paraguay