Mujeres y desarrollo rural

Julia Franco, líder campesina y dirigente política, analiza las principales demandas de las mujeres rurales para el desarrollo, los problemas, causas y soluciones que se plantean para alcanzar la igualdad.

Lucha social y política

Por Julia Franco

El problema

En Paraguay el principal problema es el modelo agro exportador que se implementa desde la decada del 60, cuando empezaron el monocultivo y la mecanización y con estos la desculturizacion de las y los agricultores y su pérdida de control sobre los bienes de producción.

La agroexportación también tuvo impacto en la alimentación: se dejó de lado el autoconsumo -esencial para el campesinado- y se deterioró el
abastecimiento de las ciudades. Con los transgénicos nos han quitado, además, el control sobre las semillas, la base de la seguridad y soberanía alimentaria. Éramos un país de agricultura respetuosa del ambiente, del patrimonio natural, que desarrollaba a la gente y le garantizaba una vida sana. Hoy, vivimos una paradoja: sin tierra, sin semillas y sin apoyo Estatal el campesinado joven migra a Brasil, España y Argentina y quienes nos quedamos dependemos del mercado para alimentarnos, tenemos que comprar para comer.

La deforestación de los bosques donde obtenemos leña y alimento, la contaminación del agua y los suelos, la aparición de enfermedades que no conocíamos y la escasa inversión que trae el modelo nos afectan de manera especial a nosotras, a quienes se nos impone la responsabilidad del cuidado y de la producción: tenemos más trabajo en el campo y la casa y más por qué luchar en la política y la plaza.

Sus causas

La problemática de la tierra en Paraguay empieza después de la guerra grande (Triple Alianza) cuando el Estado remata tierras para pagar sus
deudas, surgen los partidos tradicionales y se empezó a vender tierra pública a extrajeros. Nuestra pérdida de control sobre la tierra se intensifica después, con la dictadura, cuando el régimen da propiedades como pago a los favores que concedían sus aliados. Hoy, “la poca tierra que queda” es para las multinacionales del agronegocio.

La afectación diferenciada del modelo agroexportador sobre las mujeres rurales se relaciona, entre otras razones, con las dificultades para que seamos dueñas de la tierra. Nosotras no podemos tener títulos y aunque luchamos por la tierra, cuando por fin la conseguimos se la adueñan los varones y volvemos a quedar con las manos vacías.

Nosotras creemos que al campesino no solo debe dársele tierra sino también todo los medios para desarrollarse como parte de una política de Estado, pero vemos que la política de Estado esta ausente en los asentamientos, en las comunidades indígenas y también en las periferias… No hay política de Estado que pueda garantizar o contar la situación de la gente en general y por esas razones cada vez más vemos mayor pobreza: casi el 20% de la población paraguaya está en una situación de extrema pobreza, en la que ya no tienen ningún acceso a nada.

Las soluciones

Oxfam en Paraguay