Pobreza y conservadurismo

Alfredo Boccia Paz, analista político, ofrece su punto de vista sobre los principales problemas del país: pobreza, desigualdad y una matriz social  conservadora.

Desafíos para la clase política

Por Alfredo Boccia Paz

Buscando un análisis político de la actualidad en Paraguay, consultamos al prestigioso analista Alfredo Boccia cuál es, desde su punto de vista, el principal problema que tiene Paraguay. Taxativamente responde: es la pobreza, estrechamente vinculada a la desigualdad y a una clase política que parece vivir en una burbuja.

Paraguay nunca dejó de ser un país atávicamente pobre y jamás logramos superar este problema. Contrariamente, se agrava con la desigualdad que creció en las últimas décadas, alcanzando los niveles más altos del continente.

La pobreza es injusta pero la desigualdad subleva, genera violencia, la justifica y uno la entiende. Porque viendo la ostentación de esa pequeña clase rica paraguaya, tan exitosa en las revistas y diarios económicos, tan aplaudida en el escenario del agronegocio mundial y tan ostentosa en su riqueza, frente a esa pobreza paupérrima a la cual ignora. Eso no puede terminar pacíficamente, en un entendimiento o un diálogo.

El proceso de sojización del Paraguay es a la vez la fuente de su riqueza macro y de su desesperación micro. Y si eso no se resuelve, aquellos que excluimos, que fumigamos, que hacemos emigrar −y que obligamos a abandonar su rancho, su historia, su lugar, para vivir como seres abandonados en los cinturones urbanos− algún día terminaran sumándose al EPP o algún movimiento que recoja esos reclamos de gente que está desesperada socialmente.

Sin embargo, con esta realidad convive una clase política que parece vivir en una burbuja, de espaldas a ella, anclada en los comienzos del siglo pasado, incapaz de dar respuesta en corto tiempo a los problemas sociales.

Vamos con una lentitud de tortuga cansada, comparándonos con los otros países del continente en cuestiones como el gasto social, el índice de desarrollo humano, parámetros que indican calidad de vida. El Mercosur se nos está separando… pero vamos a una velocidad respetable, si miramos nuestro propio pasado.

La matriz social más conservadora de América

Todo esto se explica considerando variables históricas, geopolíticas y culturales. Nunca ha ayudado que estemos tan aislados. Nuestra cultura está impregnada de centenares de años de años de autoritarismo, militarismo, de conservadurismo, de mirarnos el ombligo sin saber que hay un mundo afuera, de aislamiento.

Por increíble que parezca, estamos viviendo el primer cuarto de siglo de libertades públicas ininterrumpidas en toda nuestra historia. Conocemos a la primera generación adulta de paraguayos que creció sin miedo. Desde ese punto de vista, son los años más floridos de los doscientos de independencia que tenemos. Así que no tenemos un chip al cual apelar mirando hacia atrás. Aquí no vemos más que curas, dictaduras, golpes de estado, violencia, etc.

El nuestro es uno de los países de matriz social más conservadora de América. Como se vio ahora con el golpe de estado parlamentario, el conservadurismo está ahí nomás, con su discurso del anticomunismo, la guerra fría, el léxico de los setenta, de zurditos y demás. Asimismo, la estructura política paraguaya se edifica sobre uno de los bipartidismos más sólidos del mundo, en el que un partido es más grande que el otro y el otro no le gana nunca solo. Los dos son idénticamente conservadores y no dejan resquicio para una tercera fuerza.

Entonces, con un pasado de autoritarismo, de atraso, de aislamiento, nos toca un presente de bipartidismo sólidamente establecido. Mientras, la sociedad, los sectores independientes y progresistas constituyen todavía un sector enano, en crecimiento, que debe desarrollarse mucho para darle al país alternativas de vanguardia.

Hasta aquí, mal o bien, avanzamos dos décadas en democracia. Encontramos soluciones institucionales a nuestros numerosos problemas y a todas las crisis. Pero si nosotros, los paraguayos y las paraguayas, no le damos solución en un futuro cercano al problema de la pobreza y la desigualdad, este país se va a convertir en una bomba de tiempo. Por algo ya es el único país del subcontinente, de Colombia para abajo, que tiene una guerrilla activa; pequeña, pero justificada por la pobreza, por la ausencia del Estado y el aislamiento de amplios sectores de la población.

Muy probablemente, si la clase política no hace una rápida reconversión, los problemas sociales le pasarán por encima. Con el progreso en las comunicaciones, Internet, la globalización, la migración… el país ya no está tan aislado. Así que las cosas no seguirán sucediendo de manera tan lenta y predecible como en el último siglo.

Julio de 2013

Oxfam en Paraguay